Sábados Felices llora a uno de sus fundadores: Óscar Meléndez
Óscar Meléndez, fallecido en la noche del domingo, a los 82 años, llegó a la televisión por llamado de Alfonso Lizarazo. Era 1972, Caracol había hecho la licitación para un espacio de humor los sábados que llevaría el nombre de Campeones de la Risa.
Con Lizarazo al frente, el programa cambió de nombre a Sábados Felices y se buscó un elenco de humoristas, pensando en hacer un semillero, así como lo había hecho en experiencias anteriores con talentos musicales.
"Busqué gente que me resultara simpática, sin importar de dónde provenían o qué hacían -recordó Lizarazo en entrevista con la revista Don Juan-. El Mocho Sánchez, por ejemplo, embolaba zapatos frente a Caracol, el Flaco Agudelo manejaba una fotocopiadora en el Fondo Nacional del Ahorro, Óscar Meléndez era aprendiz de torero, Hugo Patiño iba de casa en casa vendiendo abrasivos".
Muchas generaciones crecieron con este programa que convirtió en íconos a personajes como el maestro Salustiano Tapias, encarnado por Humberto Martínez Salcedo. Y el personaje más célebre de Meléndez fue Rabiol Pedreros, un cascarrabias que en cada escena iba elevando el tono de sus molestias hasta terminar con la paradójica frase: "Es que con gente de mal genio no se puede tratar".
“En la época de Alfonso Lizarazo era Óscar quien hacía los libretos –recordó Fabiola Posada, conocida como ‘La Gorda Fabiola’-. Y no solo hacía libretos, escribía comedias. Era un hombre con mucha visión para el humor, porque muchos de los principiantes que llegábamos a Sábados Felices pasaron por las audiciones de Óscar. Así que tenía ojo para descubrir a un gran talento, a un gran humorista. A él muchos le deben la carrera, yo le debo la carrera”.
Posada recuerda a Meléndez como un gran maestro que desde el comienzo sabía dar consejos para enfrentar la tarima. También enseñaba con el ejemplo: “En escena tenía una serenidad única, no tenía que brincar ni saltar ni gritar para interpretar sus chistes y cautivar. Creo que el humor le costaba muy poco esfuerzo. Nació para eso”. Meléndez se retiró del programa de televisión hace cerca de 15 años. “Dijo adiós y no volvió a actuar, salvo en presentaciones personales, porque tenía un show espectacular, limpio, muy bueno”, añadió Posada.
"Fue uno de los íconos del programa -resalta el conocido humorista Don Jediondo-. Se distinguía por su humor fino, su repentismo. Aunque cuando estaba en mi pueblo, mucho antes de ser humorista, no me perdía el programa, que era una cita de encuentro familiar, vine a conocer a don Óscar en 1994, cuando empecé a contar chistes ahí. Él y Carlos 'El Mocho' Sánchez me daban algunos consejos sobre repentismo e improvisación. Entonces sentí que había mucha solidaridad de parte del elenco con los que comenzábamos. De pronto compartimos escenarios unas dos veces y se retiró".
Meléndez tuvo tres hijos y un matrimonio de toda la vida. Su salud se complicó en las últimas semanas debido a un trombo en el brazo que obligó a amputarle el brazo derecho. “Aún así hacía bromas –resalta Posada- decía que ahora sí podía hacer el show del ‘Mocho’ Sánchez”. Meléndez estaba en proceso de recuperación, pero el domingo entró de nuevo a cuidados intensivos y falleció.
“Lo recordamos como a los maestros, con gloria, con honores, con una gratitud inmensa, siempre”, subrayó Posada.
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