Duele el alma al ver morir esas casas radiales donde hicimos la buena radio


990 de RCN Radio y la 1.140 de Radio Paisa, se suman a la ya desaparecida Antena 2 y la fusión de la Cadena Básica de Caracol con W Radio.

Duele en el alma ver desaparecer aquellas casas radiales donde nos hicimos. Aplicaciones como TikTok (por nombrar apenas una), especialmente esta que paga por crear contenidos que, en su mayoría, carecen de esencia y no aportan nada especial —muchos de ellos basura que lindan con la simpleza y la bobada, otros con notas sin confirmar y un marcado sentido amarillista—, son las que hoy abundan en las redes. Este flagelo, aunque no lo creamos, también contribuye de cierta manera al “asesinato” de las grandes frecuencias, donde alguna vez pasaron esos grandes maestros que daban verdadera cátedra de periodismo y radio deportiva.

Hoy, muchos de los llamados influencers (muchos, no todos), no pueden hacer un programa si no tienen un celular en la mano. Ya no se acude al reporterismo ni se recurre a la entrevista; parece valer más hablar de pocas cosas sin interés. Para la reportería gráfica actual, especialmente para los más jóvenes, es más importante lo que ocurre en la tribuna y sus desatinos, que la imagen de los verdaderos protagonistas. Ya no existen esas crónicas bien elaboradas que los grandes medios escritos y radiales de hace algunas décadas atrás casi nos obligaban a comprar, cada lunes, un facsímil para enterarnos de lo ocurrido la tarde anterior en un partido de fútbol.

Todo lo anterior ha contribuido a la desaparición de la verdadera radio: aquella que nos educaba, nos instruía y que desde la mañana nos creaba una necesidad, casi una adicción. Me duele saber, entender y aceptar que casas radiales donde tuvimos la oportunidad de laborar y compartir con esos íconos de la radio —a quienes siempre admiraremos por el resto de nuestros días— hoy ya no existan.

Adiós a la buena radio. Malvenida sea la incertidumbre y aquellos que ponen palos en la rueda a los jóvenes que despuntan como verdaderos talentos, que han pasado por la academia y quieren hacer las cosas bien; algo que se parezca más a la buena radio que algún día tuvimos el privilegio de escuchar, ver y hacer.

En la edición digital de El Colombiano hoy nos cuenta el periodista Ferney Arias que: “Tres emisoras más se apagan en la radio AM de Medellín: Que la frecuencia 990 de RCN Radio y la 1.140 de Radio Paisa (antes Radio Éxito y, más recientemente, La Cariñosa) apagaran su señal no estaba en los planes. Sin embargo, ocurrió. A ello se sumó el silencio de la 670 de Antena 2...

Óscar Álzate, periodista y comentarista de Win Sport y miembro de la Acord Colombia, capitulo Antioquia, al margen de esta triste información se le ocurrió hacer la siguiente reflexión:

“Hoy no se apaga solo una frecuencia. Hoy se apaga un símbolo”.

Y continúa el periodista “El silencio de la 990 AM, la 1.140 y la 670 no es solo un hecho técnico: es una señal profunda de cambio. Tres voces históricas de la radio AM en Medellín dejan de sonar, mientras afuera —en las redes— el ruido crece, se multiplica, se desborda.

Todos quieren ser referentes en redes sociales. Todo se llama “contenido”. No todo tiene fondo, rigor ni propósito.

Vivimos una época en la que pareciera que formarse ya no importa, que la experiencia se reemplaza con likes, que la trayectoria se mide en seguidores y no en criterio. Una época en la que muchos creen que no hace falta universidad, ni capacitación, ni reflexión: basta con publicar.

Y, sin embargo, la realidad golpea distinto.

Los grandes medios también decantan. Caracol, ESPN y muchos otros reducen, transforman, exigen nuevas competencias. El mundo de la comunicación —y del periodismo deportivo— ya no es solo local, ni estable, ni predecible”. Apuntó Álzate

Comentarios