Lo que se venía venir, llegó
Lo que se pronosticó, al fin apareció
Después de asistir a dos mundiales de manera consecutiva, la selección Colombia de fútbol masculino nuevamente se quedó por fuera de la gran fiesta del fútbol. Fueron una serie de errores deportivos y administrativos los que negaron la posibilidad al combinado nacional de estar presente en Catar 2022, que además de pérdidas económicas para la industria del fútbol colombiano, también representa la desconfianza de todo un país hacia la dirigencia del deporte que más pasiones genera en los aficionados cafeteros.
El proyecto deportivo para esta Eliminatoria suramericana tuvo dos directores técnicos, el portugués Carlos Queiroz y el nacional Reinaldo Rueda, quienes a pesar del rendimiento (un 42.5% que tal vez hubiera permitido alcanzar la clasificación), el bajo rendimiento en casa, la falta de gol (se marcaron 20 y se recibieron 19) y las polémicas derrotas frente a Uruguay en Barranquilla (0- 3) y ante Ecuador como visitante (6-1) no permitieron que existiera, durante toda la Eliminatoria, una buena relación con la afición, fundamental para sacar adelante un proyecto como este.
El estadio Metropolitano de Barranquilla recibió nuevamente los partidos de la Selección y allí el rendimiento no fue contundente, de los 27 puntos en disputa solo obtuvo 13, es decir, un rendimiento en casa del 48.1%, fatal cuando para una clasificatoria como esta, solo ganando los partidos como local es suficiente para clasificar. De otro lado, no se puede olvidar, que el combinado nacional completó 646 minutos sin celebrar un gol, es decir, más de siete partidos (de diferentes torneos), lo cual determina también poca generación de juego, aun teniendo jugadores de renombre internacional y con picos altos en ligas representativas del mundo.
Sumado a ello, lo cierto es que no son solo 13,252 kilómetros los que separan a Colombia de Catar, de alguna manera, todos los tropiezos, escándalos y rendimiento de la parte administrativa como deportiva de la Federación, hoy también configuran una brecha entre lo que pudo ser y la triste realidad de ver la fiesta desde casa.
Tocará esperar otros cuatro años, para visualizar un proyecto concreto, asumir el reto para 2026 con el mejor criterio desde la dirigencia nacional y rogar porque no pase lo mismo después de Francia 98, cuando la generación dorada de los años 90 terminó su ciclo y solo 16 años después se pudo consolidar un nuevo grupo de bueno futbolistas colombianos que ilusionó, como lo hicieron en Brasil 2014 y hasta en Rusia 2018, cuando disfrutamos nuevamente de la Copa del Mundo.
Apéndice: no todo es malo para el fútbol colombiano, hace apenas 15 días, en una memorable actuación, la selección Colombia de fútbol femenina sub 17 clasificó al Mundial en la India en octubre. Toca decir, que ellas sí clasificaron, ellos no.
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