A Kalonga le creen, tiene manejo de grupo en el arbitraje
Por juego limpio, le tocó expulsar a dos de sus hermanos que eran rivales en un juego. Ama el arbitraje porque se mete a las canchas con seriedad y berraquera.
Luis Javier Bermúdez Saldarriaga es un árbitro itagüiseño que lleva más de cuarenta años en el oficio del juzgamiento. Un hombre muy espiritual en el cual Dios es todo lo que tiene en su vida, el papá de Catalina Bermúdez una ingeniera química residente en México, lleva a cuestas cualquier cantidad de servicios arbitrales, más que todo en el sur del área metropolitana.
Un juez arbitral muy conocido en Itagüí, hace parte del colegio de árbitros de Itagüí CAFI, entre sus sueños a futuro es tener su propia escuela o corporación arbitral, sabe que es complejo, pero no descarta una ayuda empresarial de alguien que quiera vincularse con este proyecto.
Un gran ser humano que como profesional, ha participado con capacitaciones con Wilmar Roldán, Bermúdez Saldarriaga dice que ya le falta poco para colgar el pito, pero aún quiere dejar huella.
El Escenario de los Clásicos lo entrevistó y, de una charla muy amena, esto fue lo que resultó:
¿Cuánto hace que está en el arbitraje?
“Desde febrero 5 de 1978”
¿Porque en el arbitraje?
“Bueno profe, resulta y a acontece que, en San Antonio de Prado, propiamente en el Limonar, estaba en un partido a las 2 de la tarde, iba a jugar y a las 4 de la tarde no llegó el árbitro para un partido de categoría libtre, entonces me dijo un amigo la “Pilla” que ya está descansando en la paz del Señor, que me metiera y desde ese entonces todo el mundo me decía-no hermano siga pitando”.
Hablemos de su carrera deportiva
“Estaba jugando fútbol y nos dañaron la rodilla en Rionegro, partido que teníamos que ganar, habíamos arrancado en Pilsen Cervunión con el profesor Néstor López, eso fue en los años 70’s cuando aún estaba en el bachillerato. Armamos un equipo donde quedamos campeones, yo jugaba de volante de contención mandando pases de precisión, incluso por ahí hay muchacho de apellido Taborda que me dice cuando me ve que fue goleador por mis pases, Tuvimos la oportunidad de llegar al Medellín, pero “Cunda” Valencia nos negó el pase y tuvimos que seguir en Pilsen, allí nis pararon la carrera deportiva”.
Es entonces cuando usted arranca con la dirección arbitral…
“Empecé a hacer cursos, tengo 17 cursos en Envigado, en Sabaneta, en Itagüí, en la Liga y empecé a meterme a pitar Pony fútbol en Sabaneta, Itagüí y La Estrella. Los torneos de la Marte había mucha rosca. Había que untar la mano y eso a mi dolía mucho”.
¿A cuál escuela o corporación ingresó?
empecé en Sabaneta, de ahí me metí en Envigado y esta decisión la tomamos entre varios compañeros, ahí inclusive está Álvaro Henao y otros compañeros como este muchacho Augusto Toro que nos lo encontramos ahí en la Samaria, fuimos a unos entrenamientos en la liga a entrenar en la noche y no nos tuvieron en cuenta durante todo un mes. Decidimos irnos para Itagüí. Le ayude a un muchacho, no recuerdo su nombre, me tocaba irme con él para Fredonia y Amaga, me iba con ellos a pitar, a hacer terna y me metí porque la plata no era igual a como era piratear, entonces había que dejarle un porcentaje y esa plata se quedaba con ellos, la Liga Antioqueña de fútbol, lo mismo que Sabaneta, en Envigado Fernando Londoño, estoy muy bien con él, porque el fin de año nos daba plata y nos daba los regalos tuvimos varios trofeos”.
¿Usted recuerda el primer partido oficial que pitó?
“El primer partido… uno de los primeros que recuerdo fue en San Antonio de Prado”
Algún recuerdo que tenga de esa época.
“Ahí iniciando con Envigado, Hernando Londoño nos mandaron a pitar a La Estrella y me mandaron a hacer una final, ahí inclusive está la fecha. Yo creo que ese fue el primer partido que yo hice oficial como como central, porque siempre me tenían como juez de línea, entonces ya me dijo Hernando que me tirara de central, el cotejo fue Maquinitas vs Calle Quinta, en ese partido apuestas por todo lado, después me empezaron a meter a las finales en Itagüí, hubo una final aquí entre San Pío y San Lorenzo en la Intermunicipal, me acuerdo que estaba Gustavo Upegui y la gente aquí de Itagüí, los Galeano, una apuesta brava, faltaban 10 minutos, el partido le iba ganando San Lorenzo de Envigado 3-2, llega una falta llegando al área, yo la pité y me fui a hacer la línea porque yo ya estaba con el banderín, los banderines listos y listo juegue, resultó que un muchacho, el popular “Comisario” de aquí de San Pío me estrujó y me iba a cabecear y me tiro al suelo, ahí se metió todo el mundo, se dañó el partido, el partido lo acabé por parte falta de garantías y ganó San Lorenzo”.
¿Qué es lo que mejor le ha pasado a usted todo este tiempo que llevan en el arbitraje?
“Para mí entro a las canchas con mucho amor, me preparo físicamente e individualmente y me gusta correr los 90 minutos, me ha gustado la parte de tener liderazgo a nivel de grupo, manejar grupos y, ahí se maneja grupos, o sea, hay autoridad, a Kalonga le creen en el fútbol y a Kalonga le creen en el arbitraje por la presentación personal”.
¿A propósito de Kalonga, porque esa chapa?
“El tema de Kalonga quedó plasmado en la familia Bermúdez, cuando papá por allá en un partido pateó un balón y le dio como muy duro, entonces alguien le dijo-Vé, igualito a Lorenzo “Pate Mula” Calonga-, entonces desde allí quedó la chapa como herencia”.
Hace parte del colegio de árbitros de Itagüí, CAFI, ¿pita en todos los torneos que se hacen en el municipio?
“Deje de pitar niños porque como es pedagógico no me gusta, o sea, a mí me dice un padre hijuetantas, yo me le río, entonces yo le digo Álvaro no me mandes a pintar niños, por la última yo voy, que hay una final, hágale, que yo hago una asistencia. Me gusta siempre la parte juvenil hacia arriba, libre, veteranos, desde párvulos hasta veteranos hasta 60 años”.
¿Nunca ha pensado regresar a la liga?
“Yo tengo 64 años y pienso darle al arbitraje otros dos años más, yo vengo dándole al arbitraje desde 1978, hay un poco de años ahí, la visión, las canchas sintéticas, me a cobrado factura, ya tengo problemas con las rodillas y los tobillos. Ah, pero a pesar de todo nos cuidamos, infiltraciones, porque ya las vitaminas poco, poco, pero aquí estamos, usted me dice que hay un partido a las 7 allí, pues vamos y lo hacemos”.
¿Qué hace aparte del arbitraje?
“Soy representante de ventas hace 45 años, manejo el catálogo de unas 20 empresas, tengo esa visión de que la gente se ríe con Kalonga. Llego “mamao” a la casa, los vendedores que me encuentro con ellos, el lunes que es donde más nos encontramos, la gente no sabe lo duro que es ser vendedor. Me tocó viajar casi 17 años, empecé con la Casa del Granjero, una de esas me dio la oportunidad, me dijeron que empezara en el almacén, vi que la señora que viajaba no daba como el rendimiento, a los 8 días le di al doctor Carlos Guillermo, doctor. Yo quiero que me dé la oportunidad viajando, páseme un maletín, un catálogo y páseme tarjeticas, cogía un bus aquí en la autopista, ya tenía más o menos dos tres vendedores que me decían vea en tal parte nos encontramos y en los buses yo veía al man de maletín, entonces me le arrimaba y le decía-yo trabajo con esto- se íbamos para para Concordia-usted me dice a quién le puedo vender allá porque yo sé que todo el mundo no paga bien-entonces llegaba a los negocios a entregar las muestras que llevaba, mostraba el catálogo. Yo voy a seguir pasando cada mes, le decía al dueño. 17 años estuve ahí en ese oficio”.
¿Cómo se ve a futuro?
“Uno de los proyectos míos es escoger unos niños y darles el proceso de entrenamiento, porque hay un poco de visión en eso y no lo he hecho, más o menos en unos años, tener a algunos muchachos dándoles el entrenamiento en juzgamiento”.
¿Dónde ha visto ese potencial para empezar esa escuela?
“Yo tengo visiones ya en el Limonar por donde yo vivo, en Santa María etc etc..”
Haga la invitación entonces a aquellos niños y jóvenes que quieran seguir esta carrera del arbitraje…
“Invito a todos los niños que quieran ser árbitros, jueces, empezamos desde los cinco ó seis años para que ellos vayan viendo en el un pito y enseñarles cómo se maneja un banderín porque ellos son más inteligentes que nosotros los adultos yo tengo niños de cinco o seis años que ellos quieren ser árbitros pueden comunicarse al teléfono 317 4232525”.
¿Qué necesitaría de parte de la empresa privada para iniciar este proyecto?
“He guardado silencio porque he buscado un apoyo de dos tres amigos, me dicen que no Kalonga en este momento no te podemos ayudar, porque los niños necesitan balones, necesitan pitos necesitan unos campos de entrenamiento donde yo puedo estar con ellos, solicitar canchas, unos espacios donde ellos puedan estar conmigo una hora o dos horas en la semana, yo estaría disponible para ustedes muchachos para un gran futuro que tiene Itagüí que es una ciudad deportiva y que la quiero mucho”.
¿Cómo le gustaría que lo recordaran?
“Que me recordaran por la imparcialidad, primero que todo la humildad cuando me meto a una cancha, le cuento que aquí en Itagüí en la Intermunicipal me tocó echar a mis dos hermanos jugando uno en un equipo y el otro en el rival, me tocó eso y se trataron mal, entonces yo los eché, Víctor me trató mal, Héctor si salió callado y de esas cosas que en mis experiencias en el arbitraje hubo muchas finales aquí en Itagüí, en La Estrella, en Caldas donde he sido imparcial”.
En un trabajo serio, disciplinado y constante, hemos logrado sumar este importante número de logros.
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