El ecosistema de la Dimayor


Texto de opinión del periodista y presentador César Álvarez

La pandemia le pasó factura a La Dimayor. Así, tal cual fue el giro que el Gobierno Nacional le dio al caso del fútbol colombiano. Primero lo puso en su lugar. Luego, amparado por las circunstancias le impidió toda competencia y luego entre líneas le mandó un mensaje: más necesita el fútbol del Gobierno que el Gobierno del fútbol.

Hoy cada paso que quiera dar esta institución debe ser autorizado por tres ministerios: deporte, salud e interior. Fue un aterrizaje forzoso después de darse cuenta que ese avión volaba entre nubes negras, tanto que cada que intentaba girar provocaba una tormenta tan fuerte que lo sacudía hasta sus entrañas.

Así que hubo que abrir las puertas para sacar al piloto de turno. El caso es que mientras afuera se hablaba de broncas internas, desacuerdos, etc, adentro se unieron para un 34 - 2 a favor de la indemnización y salida de Jorge Enrique Vélez, y unos días después con un contundente 30 a favor, uno en contra y cinco en blanco, votaron para la llegada del nuevo líder de la tripulación, Fernando Jaramillo, cara conocida por los lados de la Federación Colombiana de Fútbol.

La idea del señor Jaramillo, ex directivo de Bavaria, es generar un “ecosistema del fútbol”, uno que supere esas mencionadas diferencias internas, luche por

la rentabilidad del balompié local, cobije al fútbol femenino, respete a los jugadores y a su asociación, y por supuesto, integre al Gobierno. De pronto por ahí se logra una rebajita del impuesto del espectáculo, y algún otro detalle más, uno nunca sabe.

Pero la realidad es que los clubes del fútbol colombiano suman cinco meses sin ingresos y es más lo que sale que lo que llega. El fútbol no regresa, los venteros de los estadios no venden, la televisión no muestra y la prensa sigue esperando respuestas sobre qué papel jugará cuando se reactive el campeonato porque ellos, o mejor, nosotros también hacemos parte del ecosistema del fútbol, ese que necesita, no solo volver a poner a rodar la pelota, también demostrar que el mejor deporte del mundo, en Colombia no solo sirve para pasar facturas.

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