Iván Ramiro Córdoba, el zaguero que se convirtió en inversionista


Este hombre que fue tan determinante en varios encuentros y campeonatos, siempre supo que el partido más importante era el de su vida y debía ganarlo por goleada. Foto Cortesía

“La familia es muy importante para un emprendedor. En un principio nuestros padres nos educan con valores que aplicamos para la vida; después uno decide casarse y lo ideal es encontrar una buena mujer y una excelente socia. El paso siguiente es inculcarles a los hijos esa semilla de trabajar por objetivos y no por dinero. De ahí sigue rodearse bien. Un buen núcleo familiar es en gran medida el éxito de una empresa”.

Esa frase que me compartió Iván Ramiro Córdoba por teleconferencia desde Milán da cuenta del pensamiento y los valores de uno de los ex futbolistas más queridos por los colombianos y quien ahora también combina su trabajo en el Inter de Milán, en Italia, con sus negocios, con énfasis en inversiones.

Así que le propongo que hablemos sobre su ingreso al mundo de las finanzas inteligentes y me cuenta: “En Atlético Nacional por primera vez empiezo a darle importancia al dinero en cuanto a salario”.

“Cuando estábamos con el entonces presidente del equipo, Juan Guillermo Montoya, yo firmé el contrato casi sin leerlo, estaba muy emocionado. Mi papá sí lo leyó y fue quien me dijo que me iba a ganar la suma de un millón y medio de pesos. Era mucha plata para esa época”, me dice muy sonriente.

Cuando salieron de la reunión, su padre fue muy claro con estas palabras: “Ahora tiene que empezar a administrar su propio dinero y vamos a conseguir un lugar para que usted viva en Medellín y un carrito para que nos esté visitando en Rionegro”.

Dicho y hecho. Se fueron directamente a un banco a realizar un préstamo para adquirir los bienes. La mitad del salario de Iván Ramiro se iba en pagar los créditos y la otra mitad le quedaba para otro tipo de gastos.

“Todavía conservo el apartamento. Ahí han vivido mis hermanos, mis primos, mis cuñados y todos aquellos que han querido hacer vida en Medellín. Han estado ahí mientras realizan sus estudios. Creo que será la última cosa que venda en mi vida en cuanto a lo material, ese lugar tiene un valor sentimental muy grande para mí”, relata con un tono de voz melancólico.

Tanto don Iván como doña Marta, sus padres, fueron muy insistentes en la buena cultura financiera de su hijo, le aconsejaban que ahorrara lo más que pudiera ya que la carrera de un futbolista finalizaba a muy temprana edad o una lesión en medio de un juego podría dejarlo sin posibilidades de volver a pisar una cancha de fútbol.

“Mis únicos objetivos en ese momento eran deportivos. Lo otro llegó con el tiempo. Yo insisto mucho a los jóvenes que siempre se deben priorizar los objetivos y por último el dinero. Si yo hubiera hecho más fuerza por la plata que por el deporte, de seguro no hubiera logrado todo lo que logré”, explica Córdoba dando una de sus enseñanzas.

Este hombre que fue tan determinante en varios encuentros y campeonatos, siempre supo que el partido más importante era el de su vida y debía ganarlo por goleada.

“Tenía un salario que me bastaba para vivir. Debía comenzar a hacer inversiones y otras cosas diferentes para hacer del dinero algo productivo. Con mi hermano, Andrés Córdoba, quien es arquitecto, siempre pensamos en crecer juntos. Él viajó conmigo y con mi familia a Italia después de mi paso por Argentina. Iba a terminar su carrera y empezaríamos un pequeño emprendimiento”

El negocio consistía en comprar apartamentos pequeños, reestructurarlos y venderlos en Milán. El margen de ganancia era muy bueno y con el transcurrir de los meses consolidaron un mercado inmobiliario en una de las ciudades más bellas del mundo.

De allí pasaron a realizar un proyecto junto al también exjugador de fútbol Javier Zanetti. Compraron una bodega y la convirtieron en gimnasio, restaurante y zona estética. Hace 12 años cuentan con este espacio el cual tienen subarrendado a otra persona. Desde que los hermanos Córdoba llegaron a Europa, se han dedicado al negocio inmobiliario.

“El proyecto más grande que hemos realizado es Jardines Llanogrande. Nació por mi gusto de hacer inversiones en tierras e inmuebles. El terreno lo compré hace más de ocho años junto a otra propiedad en La Ceja, Antioquia. Siempre con la idea de hacer algo con eso cuando ya me retirara del fútbol”, explica Córdoba.

Después de realizar los estudios de factibilidad del proyecto, Iván Ramiro se dedicó a llamar a amigos y conocidos que él creía estaban interesados en la obra. Se comunicó con David Ospina, Mario Alberto Yepes, Nelson Rivas, Juan Guillermo Cuadrado, Edwin Cardona, Stefan Medina, Lucas Jaramillo, Juan Manuel Barrientos, Nicky Jam y otros empresarios y artistas distinguidos en Colombia.

El criterio de selección para realizar las llamadas fue simple: que los futuros socios tuvieran mentalidad de empresarios e inversionistas. Así fue como abrió sus puertas este centro comercial el 30 de marzo de 2019.

“Cuando uno quiere hacer un proyecto como este debe lograr un espacio triple A, todo tiene que ser muy estratégico, desde la ubicación, el diseño, los inversionistas y los futuros visitantes. Hasta el más mínimo detalle tiene que ser muy bien pensado”, cuenta Córdoba, para explicar esta aventura empresarial.

Y tal como lo pensaron lo ejecutaron. Quienes pasan por Jardines Llanogrande se encuentran con un lugar amigable al entorno, diseños modernos y espacios amplios y cómodos para el disfrute de todo tipo de personas.

Comentarios