Adiós a la vida nocturna


El entretenimiento nocturno, como la vida en sí de la noche, se ha visto relegada a las ausencias obligatorias por una pandemia que ahora más que nunca tiene azotado al mundo

Nunca en lo que conocemos de nuestras vidas se había presentado una situación parecida a la que vivimos hoy en el presente del mundo entero, si bien han ocurrido hechos que marcaron la historia como la pandemia de gripe de 1918, también conocida como gripe española que en solo un año mató entre 50 y 100 millones de personas.

Hoy, con la amenaza latente del Covid 19 que a la fecha ha cobrado la vida de más de medio millón de personas en el planeta, la humanidad ha cambiado su estilo de vida, las labores cotidianas se han alterado al punto de que pareciera que naciéramos a otras maneras de vivir.

Si bien Europa apenas está recobrando su nivel de vida con muchas precauciones, Latinoamérica parece que estuviera inmerso en su más profundo caos más que todo en la vida nocturna de sus pueblos y capitales.

La manera especial que habitualmente tenía los amantes de la vida nocturna ha ido despareciendo paulatinamente debido a la epidemia, esta ha hecho que los dueños y propietarios volteen la razón de ser de sus negocios, otros como los arrendatarios se ven obligados a recoger sus enseres para entregar sus locales porque no se les ha permitido recibir a ninguno de su acostumbrados bohemios nocturnos.

Por mucho tiempo más, los habitantes de la noche, aquellos que ven en el licor, la música y el espectáculo nocturno como su otra manera de vivir, estarán sujetos a vivir sus experiencias en la clandestinidad, o en los mejores casos bajo ciertas medidas de prohibición a las reuniones familiares.

La noche, fiel cómplice para aquellos que de cierta manera huyen de sus realidades, hoy se ve más lejana para todos, solo porque una peste mundial hizo que se trastocara sus vicios, gustos y hasta su manera de sobrevivir.

Hoy más que nunca, las añoranzas se vuelven más lejanas, creciendo los deseos y los sueños de que vuelvan pronto para reactivar ese escape que tanto parece ser más distante, todo por culpa de una plaga que pareciera que no quisiera irse nunca jamás del lado de una humanidad que solo quiere vivir sus momentos buenos o malos, pero en completa normalidad.   

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