El país de la incoherencia


La idiosincrasia de una nación que cree que la vida tiene descuentos como un televisor

Mientras unos sufren porque un virus incontrolable afecta sus vidas, otros salen en estampida a buscar electrodomésticos para sus hogares. En definitiva este es el país del “Sagrado corazón de Jesús”.

El gobierno nacional desde el pasado mes de marzo (el 6 propiamente), detectó el primer contagio del Covid 19, entonces puso en marcha una cuarentena previendo la mayoría de contagios que a futuro y, al día de hoy sigue su marcha desaforada por los rincones de Colombia.

Lo que no tiene presentación es que el gobierno suspende toda actividad pública en masa y cierra entidades de ocio y de deporte por prevención a una pandemia, posteriormente tres meses después cuando el virus va en una carrera desaforada de contagios, permite sin ninguna restricción que la gente salga a las calles en busca de artículos dando la oportunidad que se consigan sin IVA.

Pero más allá de lo que pasó el 19 de junio en todas las capitales importantes del país cafetero, el autocontrol y la prevención que pocos colombianos lograron tener son incontrolables, el Gobierno debió de haber tomado medidas para un día como este donde para mucha gente es más importante un descuento de un televisor que la posibilidad grande de un contagio de una pandemia mundial.

La vida no tiene descuentos, la ignorancia y la poca solidaridad de muchos no tienen límites, tenemos que saber que vivimos en un país donde la indisciplina es una forma de vida y que mucha veces prima el bien común así este nos pase factura posteriormente.

La falta de respeto por la gente y la poca educación son falencias que reinan en la región, con base a estas, los gobernantes debieron prever que la salida desaforada de la gente por hacer sus compras puede aumentar en sobremanera el temido Covid 19.

La masa y el mar abierto son peligrosos, con ambos no se puede ni charlar, el Covid 19 es similar o peor a estos, lo cierto es que en Colombia vale menos el autocuidado individual, no importando el riesgo que a futuro tenga la salud.

Hoy más que nunca la preocupación es latente, solo resta esperar 15 días para que al final de estos se empiecen a ver los resultados del “fatídico” 19 de junio, día que valía más un televisor que la misma pandemia que azota al mundo.    

“No crezca mi niño, no crezca jamás

Los grandes al mundo le hacen mucho mal

El hombre ambiciona cada día más

Y pierde el camino por querer volar”.

 

“Vuele bajo porque abajo

Esta la verdad

Esto es algo que los hombres

No aprenden jamás”.

                                               Facundo Cabral

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