De antes de nacer, Simón ya era futbolista

Sus padres jugaron fútbol, la herencia genética le surtió efecto deportivo al “Pibe” de Itagüí

Con solo ver sus ojos se vislumbra una figura en potencia, dos o tres jugadas en un partido lo hace fundamental en el andamiaje del juego, su diminuta y delgada talla es sinónimo de un futuro muy halagador para el pequeño Simón.

Para el pequeño “Pibe” ser futbolista no es fortuito, desde el vientre fue concebido para que así fuera, sus padres fueron futbolistas, incluso su madre Mayra Alejandra Gómez Restrepo aún sin saber que estaba en embarazo de él, jugó unos Juegos Departamentales de Antioquia defendiendo los colores de Itagüí.

Faber Urrego Gómez, su padre, fue uno de esos consumados punteros izquierdos que Itagüí tuvo entre finales de los años 90’s y el inicio del nuevo milenio, uno de sus técnicos fue Javier Arango. Una lesión hizo que el papá de Simón se retirara de las canchas: “Jugué fútbol con Itagüí desde el año 1997, la Pony fue mi primer torneo hasta liga en todas las categorías con un equipo de Javier Arango, fue en el 2002 cuando tuve una lesión en la rodilla izquierda y fui operado de meniscos y tuve que retirarme del fútbol, fui delantero puntero izquierdo”. Dice el orgulloso padre del pequeño “Pibe”.

Simón Urrego Gómez, competitivamente está jugando desde los 7 años, su cabello natural es abundante, su melena juega con el aire, imposible no diferenciar de sus compañeros al talentoso “mechudito” de Itagüí.

Para sus padres muchas veces el acompañamiento a sus partidos es complicado, especialmente para su señora madre: “Afortunadamente trabajamos muy duro para apoyarlo y para llevarlo, el papá siempre es el que puede acompañarlo porque trabaja independiente, pero a mí sí me toca más duro porque yo tengo que sacar permiso en la empresa para venir a verlo jugar, laboro en una distribuidora de licores en el Poblado como secretaria”.  Manifestó Mayra Alejandra.

El pequeño futbolista es estudiante de 7° grado de la Institución Educativa Orestes Síndice de Itagüí, un niño muy familiar, buen estudiante y poco amigo de la calle: “Hay que lidiarlo mucho para que se levante en la mañana, muy perezoso en la cama, pero después que está en pie no tiene más descanso, porque pasa el tiempo entrenando, haciendo tareas, de vez en cuando le da para jugar en el Play 4 que le trajo el Niño Jesús, un niño poco amigo de la calle, Simón es demasiado familiar”. Comentó su progenitora.

A Faber, muchas veces se le dificulta sacar el tiempo para acompañarlo a sus partidos por la labor en su propia empresa, pero no ha sido impedimento: “El tiempo es lo más difícil, lo más duro, porque el trabajo muchas veces me impide el acompañamiento, tengo una empresa de bordados, sin embrago siempre saco el tiempo para poder llevarlo a todas partes”. Afirmó.

El señor Urrego Gómez también tiene sus sueños con su hijo: “obviamente verlo jugar es como verme yo mismo cuando era un niño, jugué dos Pony´s, de ahí salen los genes de Simón para jugar, toda la vida de él llevándolo a las canchas para que juegue y el sueño mío es verlo que llegue lejos”. Manifestó el ilusionado padre

La familia Urrego Gómez es residente en el Barrio Los Gómez de Itagüí, un sector humilde donde hay mucho talento deportivo, Simón cada día muestra para qué fue que nació, de ello no hay duda: “Los genes de Simón los heredó más que todo del papá porque era un jugadorazo. Que cumpla su sueño, no es el mío ni el del papá, es el de él que es llegar al profesionalismo”. Complementó su progenitora.

Y añadió su señora madre: “Tratamos de esforzarnos con lo de la alimentación y cuidarlo mucho en ese sentido, con el estudio él llega, hace tareas y luego se va a entrenar, muy juicioso y responsable en cuanto al colegio”.

Por: Alfonso Ramírez Jaramillo

Publicado el: 2018-01-12

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