Abuelos convertidos en ángeles

Víctor (izquierda) y Fernando, dos abuelos que se convirtieron en los guías de sus nietos

A través de la historia de la humanidad, siempre se ha dicho que los nietos se convierten en los otros hijos, aquellos que desvelan a sus yayos y en cada momento reciben los mejores consejos y enseñanzas para su cotidiano vivir.                           

El deporte tiene varios casos familiares, particularmente en el municipio de Itagüí se conocen algunos, en este nota haremos énfasis en dos abuelos extraordinarios que dedican mucha parte de su vida, a la orientación, tutela y custodia de sus muchachos.

Víctor Ramos Vidal y su nieto Alexander  

Un cartagenero que lleva radicado en la ciudad de Medellín casi medio siglo, toda una vida jugando beisbol, luego técnico de esta disciplina, con un hijo deportista y campeón panamericano de Karate Do, su nieto Alexander siguió la herencia de su padre y de su abuelo, hoy (Alexander) se prepara para dar el gran salto internacional en el juego de la “Pelota Caliente”, la Republica Dominicana lo espera para ir a mostrar los grandes conocimientos que su yayo le ha enseñado desde muy pequeño.

Víctor, siempre ha estado como una sombra a su lado enseñándole todos los secretos de la disciplina del bate, ahora el viejo Ramos Vidal se prepara para viajar con su vástago a Centroamérica, no solo para ser su manager y protector, también como el ángel que le estará guiando sus pasos.

Luis Fernando Porras Villa y Juan Felipe

Conocido como “El Abuelo” Porras,  el yayo que se ha convertido en el manager, tutor, jefe de prensa, comunicador y fotógrafo de su propio nieto Juan Felipe Ospina Porras, más que un abuelo es su padre y cuidador, porque se ha convertido en la sombra de este bicicrosista que corre en la categoría principiantes 13-14 años, que ha ganado todas las carreras que se le han atravesado este año.

“El abuelo” Porras, un jubilado de la empresa Coltejer-Furesa, siempre acompaña a Juan Felipe a todas las carreras en que el deportista participa, incluso en el tiempo que se retiró de la disciplina del pedal y se fue a jugar fútbol, en cada evento se ve con su cámara filmadora haciendo los videos y registros fotográficos de su nieto, dice Porras Villa que la cuenta de los registros muy pronto llegaran a los 1.000.

“Todo mi salario de la jubilación la invierto en los requerimientos que Felipe necesita para su deporte”. Dice con orgullo y cariño el “Abuelo Porras”.

Como ellos, (Ramos y Porras), habrá otros más que día a día son esos guías, tutores, chochos, que minuto a minuto están pendientes de sus descendientes y retoños, para conducirlos por el trasegar de deporte y convertirlos poco a poco en hijos y nietos ejemplares, dignos ejemplos para una sociedad que cada día reclama más valores familiares para un vivir más digno. 

Por: Alfonso Ramírez Jaramillo

Publicado el: 2017-10-03

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