Los Campaz parte 4 (y fin): Víctor Alberto y Teófilo, los herederos del apellido

Dos de los tres hijos de Teófilo: Víctor Alberto el mayor  y Teófilo el menor, cada uno por su parte continuaron con el fútbol, el otro hijo se llama Roberto Carlos y no tiene nada que ver con el fútbol

En este capítulo final de la serie los Campaz hablamos con dos de los 3 tres hijos de Teófilo que continuaron la herencia del fútbol (el segundo hijo de Don Teo se llama Roberto Carlos Campaz, nada que ver con el fútbol),  hubiésemos querido presentar a los de Víctor, pero estos se encuentran en la Sultana del Valle y no fue posible contactarlos.

Teófilo Campaz Cortés es el tercero de los hijos de Don Teófilo, a “Teo Junior” lo conocemos sumergido en el fútbol itagüiseño, desde la orientación de los infantes en la escuela Westchester, hasta la preparación física del Club Gallegol que participa en La Primera A del fútbol aficionado departamental. También lo ha hecho en diferentes selecciones mayores de Itagüí.

Teo nació 10 años después que su papá y su tío descrestaron en el fútbol colombiano, por ende no vio los genios que fueron, especialmente su tío Víctor: “El mayor legado de la familia Campaz es el buen futbol, a través de los años que tengo, he escuchado de muchas personas, sobretodo de los veteranos, que los hermanos Campaz eran jugadores de otro planeta en su época”. Dice el menor de los Campaz.

“De mi tío Víctor decían que era un jugador demasiado habilidoso con la pelota, la escondía, diblaba demasiado, rápido puntero, nadie lo detenía. De mi papá que era la base, el líder de la defensa, el que consolidaba esa zaga, era un muro, nadie lo pasaba, intuía lo que iba a pasar, cortaba, respaldaba, que salía jugando, entregaba la pelota bien”. Añadió.

Como todo hijo de gran futbolista, Teo ha recibido enseñanzas de su padre: “Me habla mucho de la habilidad del jugador, que no cohibamos al jugador de la habilidad que tenga, puede ser del dibling, de la inteligencia, de la rapidez mental, que no trabaje con base a la táctica, que lo haga con base a la técnica, pura repetición, que el jugador debe de manejar mucho el golpe con el empeine, siempre ha sido fácil que el jugador llegue y le pegue con el empeine y levante la pelota, lo difícil es ponerle precisión abajo, entonces nosotros hacemos mucho esos ejercicios de rematar con empeine abajo, sobre todo en Gallegol, en mi club Westchester con el grupo que tengo avanzado, trabajamos mucho la fundamentación, que el jugador sepa desenvolverse con la pelota, que sepa controlar, que sepa pasar, todo ese tipo de situaciones”. Manifestó.

Esas enseñanzas que recibe la aplica a sus dirigidos: “Yo soy de la vieja escuela, me gusta lo tradicional, no me gusta mucho las nuevas  tendencias, hay cosas que saco de las nuevas tendencias, de los nuevos métodos y medios del entrenamiento, los extraigo y me sirven, pero no me baso al pie de la letra en ellos, me gusta mucho la repetición. Trabajar con estos muchachos me ha enseñado muchas cosas, hay jugadores que han mejorado mucho este tema de la técnica, se ve el progreso, pero el jugador de hoy en día, no solo los muchachos del fútbol sino de otro deporte, están más enfocados en otras cosas que es lo que le vendió el medio: las drogas, el licor, la calle, la noche, la tablet, el computador, el celular, el jugador de antes era más “gamín”, porque siempre todo lo que hacía era jugando, a mí me tocó, yo me críe en la calle hablándolo de la buena manera, me mantenía jugando en la cancha, subiéndome a los árboles a coger mangos, subiendo lomas, todo ese tipo de situaciones fue mi infancia y mucho más el jugador de antes, entonces hoy en día no se ven los “picaítos” en la calle, lo que uno hacía con dos piedras como portería, porque a aparte que le echan la policía, está el parque automotor porque hay demasiados vehículos en las ciudades, entonces el niño ya no tiene esa forma de divertirse, entonces todo eso va haciendo que el deporte en vez de evolucionar, involuciona”. Recalcó.

Lo significa cargar con un apellido que marco una década de fútbol: “Mi apellido me ha abierto mucho puertas, este apellido lo tenemos muy pocos, cuando estaba en el colegio, los profesores veteranos se daban cuenta de que era hijo de Teófilo Campaz, entonces iban creando ese lazo de amistad, así mismo en el medio laboral, el apellido me ha servido para mucho, por lo general me preguntan que de cuál de los dos soy hijo, de Víctor o Teófilo. En la parte futbolística si ha sido un peso, porque todo el mundo esperaba que uno jugara como jugaba mi tío y todos tenemos nuestras características, entonces la gente esperaba que uno fuera el mesías o el salvador y era difícil, porque igualar a mi tío o a mi papá es muy difícil”. Puntualizó Teófilo Campaz Cortés           

Víctor Alberto Campaz Naranjo, el hijo mayor de Teófilo Campaz también con sangre futbolística, haber nacido en un tiempo afortunado donde todo era fútbol, aparte de que lo ha llevado en la sangre. 

Estuvo jugando en la Liga Antioqueña en la segunda división con el equipo Betavideo Rioclaro con el profesor Jairo Ríos, su paso por el fútbol fue fugaz: “A veces me preguntan qué pasó, por ejemplo en los barrios se veía mucho fútbol, pero yo les explicaba que la competencia en ese tiempo era muy buena, habían jugadores muy buenos e intenté, pero no pude, después me fui a laborar a Aruba, me llevaron a jugar y eso si me facilitó las cosas, ahora me retiré, incluso estuve dirigiendo allá en dos o tres equipos pero no hay mucho apoyo tampoco, entonces me dediqué a trabajar, pero el fútbol si me facilitó las cosas”. Señaló Campaz Naranjo.

La herencia que le aprendió al papá: “A mí no me tocó verlo en su mejor época, lo vi en el ocaso de su carrera, pero según lo que me dicen pues, ojalá le hubiese sacado el 10%, aunque fui muy habilidoso, jugaba de volante o de delantero y era muy habilidoso, porque uno en el barrio como está todo el día practicando, aprende toda esa habilidad y eso es lo que yo hoy en día veo que en las escuelas de pronto le están haciendo un daño a los muchachos, porque le están quitando la calle y se le está acabando la habilidad al muchacho, pienso que puede ser un complemento, dejarlo hasta los seis o siete años, que juegue, que se divierta, que desarrolle una habilidad así como la desarrollábamos nosotros, creo que uno no hereda el fútbol, uno lo desarrolla en el medio y ahora si viene la parte de la escuela donde te fundamenten y te dan el complemento que no lo adquiere uno en la calle, ahí es lo esencial y esperemos a ver si eso cambia”. Explicó el mayor de los hijos de Don Teo.

Lo que escucha de la gente que vio jugar a su tío: “Me quedé sorprendido cuando un amigo en Aruba me contó que cuando Víctor jugaba en Nacional, había una jugada que él hacía, que la bola iba al tiro de esquina como a salir, él frenaba la bola, la picaba y de taco se la mandaba al área a Lóndero, resulta que casualmente que él me cuenta la jugada pues me queda en la mente. Una vez estábamos con Víctor hace unos años y nos invitaron a una finca en Copacabana, y no me va a creer que la hizo la misma jugada en ese entonces, me puse a pensar cómo sería cuando la hacía en el estadio esa jugada, entonces el amigo mío decía que-Le tirábamos hasta el radio, pero eso era un espectáculo verlo jugar- y mi papá nos cuenta que Víctor era un jugador exótico, no era un jugador normal”. Apuntó.

Víctor Alberto coincide con su hermano Teófilo referente al cargar el apellido Campaz:  “La gente constantemente cada que escuchan el apellido es una ventaja enorme, pero también a nivel futbolístico cuando quisimos jugar, nos pesó, porque la gente está mirando a Víctor o a Teófilo Campaz, entonces eso es difícil y pesa bastante ese apellido, incluso la gente a veces quiere comparar entre los jugadores de diferentes épocas, pero eso nunca un jugador va a ser igual a otro, Maradona fue Maradona, Pelé fue Pelé y no hay manera de comparar, si te gustó alguno, te gustó pero no lo puedes comparar quién es mejor, es la esencia del fútbol. A nosotros nos mataba un poquito eso, llevar el apellido Campaz te ayudaba porque de una te seleccionaban, pero a la hora de jugar estaban era queriendo ver a Víctor o a Teófilo, entonces es un poco complicado.

La próxima semana   

Las Escuelas de Fútbol de Itagüí   

Por: Alfonso Ramírez Jaramillo

Publicado el: 2017-06-28

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