Una historia llena de perseverancia

A sus 26 años cerró el primer semestre de 2017 con la titularidad del primer equipo felino, su sencillez es la estampa perfecta del pueblo Girardotano

Cuando nos acercamos para hablar con él y hacer esta nota, su deferencia con este redactor fue tal que nos hizo recordar la sencillez de los habitantes del municipio de  Girardota.

Y no es para menos, Arled Cadavid Valencia es una persona amable, cortés, con gran carisma y digno representante de su tranquila y sencilla vereda Manga Arriba, lugar a 15 minutos del parque de la tierra del Señor Caído, toda su vida la ha vivido en ese lugar girardotano, con la humildad que lo caracteriza nos fue contando su extensa, luchada y soñada historia deportiva.

Siendo muy pequeño, se presentó con sus guantes, buzo en aquel entonces del ya desaparecido Miguel Calero y una sudadera, implementación deportiva de portero que le había traído el “Niño Dios”, a un entrenamiento de fútbol en el INDER de Girardota.

Pero su primera presentación no fue la que se esperaba: “El primer día que entrené jugué de lateral izquierdo, salía mucho a atacar, pero cuando me decían que tenía que defender me aburría, fue solo un entrenamiento”. Recuerda Arled.

En la segunda práctica, las cosas cambiaron sustancialmente: “Al segundo entrenamiento me pusieron de portero y empecé a jugar los torneos internos, eran entre 8 y 10 equipos que sacaban en ese torneo, el campeón iba al zonal Pony Fútbol, empecé a jugar los Pre Ponys siempre de portero, nunca tuve la oportunidad de ir a la Pony”.

En sus comienzos siempre se aventajó jugando con menos años las categorías en que participaba: “A los doce años logramos pasar el zonal y jugamos con un equipo de Bello, recuerdo que se llamaba Sao Pablo, a los 13 años jugué sub 13 con ellos liga, el equipo se acabó y volví al Inder de Girardota, allí crearon una nueva escuela que se llamaba Girardota F.C, ahí jugué a los 14 años la categoría Sub 16, cuando eso era liga promocional y departamental, quedamos campeones de esa promocional sub 16 y pasamos al departamental y logré jugar en la categoría Juvenil con 15 años”.

El equipo no duraría mucho, no solo les fue mal sino que muchos de sus compañeros que tenían 16 y 17 años salían de estudiar y se colocaban a trabajar y se ocupaban en otras cosas, esto hizo que el equipo se acabara, sin embargo el profesor que tenía en aquel onceno, Juan Esteban Osorno, se fue para la Academia Comfenalco de Guayabal, este le hace la invitación y se lo lleva con él.   

Cadavid Valencia jugaba en ese entonces por diversión, sin embargo a este hobby le ponía seriedad y responsabilidad, ello hizo que Osorno le ayudara y acompañara mucho y lo fuera motivando a buscar el sueño profesional.

Por ese entonces, el joven portero había pasado a la Universidad de Antioquia a estudiar Ingeniería Química, sin embargo seguía entrenando y a los 16 años decidió ser futbolista profesional: “En Comfenalco jugué a los 16 y a los 17 participé en la categoría Juvenil y a los 18 empezó el Torneo Nacional que hizo en ese tiempo Postobón, (ahora es el sub 20), empecé como sub 18 en el 2009, Ese torneo lo jugaban las divisiones menores de equipos profesionales. Varios compañeros de Comfenalco se habían venido para Itagüí a jugar a las Águilas Doradas”. Manifestó el deportista.

Sus anteriores compañeros le hicieron el puente y se vino para Itagüí: “Vine y me presenté a un entrenamiento en la cancha municipal frente Colanta, allá estaba de técnico, otro profesor que había tenido en Comfenalco, John Mario “El Canino” Caicedo, estando ahí probé como un mes, tuve la bendición de empezar de titular en el sub 18, allí en ese conjunto éramos como tres o cuatro arqueros, jugué el primer partido con ese equipo en el estadio Ditaires contra Atlético Nacional de esa categoría, tapé un penal y me llené de confianza, ese juego quedó 1 x 1, hice un partido prácticamente perfecto, estaba en ese entonces presente el presidente del equipo profesional de las Águilas Doradas, cuando salí incluso sin saber quién era me felicitó, en esa semana me hicieron subir a entrenar en la profesional con Hugo Tuberquia”.

Su esfuerzo iniciaba muy fresca la madrugada, incluso tenía que dormir fuera de su casa paterna: “El entrenamiento era a las seis de la mañana para los jugadores de las inferiores, porque la profesional entrenaba a las 8, desde mi casa (La vereda de Girardota) no baja transporte a esa hora, entonces me iba a las 9 de la noche de mi casa a dormir donde una tía cerca al parque, me levantaba a las 3 y 30 de la madrugada, salía tipo 4 y 15 de Girardota”.

Al que madruga Dios le ayuda y a Arled se le fue abriendo las posibilidades: “Pasaron tres semanas y fui citado a las 8 de la mañana para entrenar con el primer equipo, Hugo Tuberquia me empezó a acercar y me fui yendo poco a poco, empecé a compartir con Jaime Brand, Williers Valencia, luego en el 2010 llegó Roberto Mosquera, empecé a compartir un sin número de porteros, siempre fui el tercer portero y nunca se dio la oportunidad de debutar, tapaba en las inferiores, luego fui Sub 19, después sub 20”.

Estar en la Águilas Doradas le dio la oportunidad de ir arrimándose a goleros de mayor experiencia y aprender de ellos: “Jugando sub 20 en Primera A, allí quedamos campeones, creo que fue en el 2012, ese año lo habíamos empezado con Hernán Torres, los porteros eran Robinson Zapata y “Prono” Velásquez. Yo me tensionaba mucho para los partidos, veía la alegría con que se trabajaba, en los entrenamientos Mosquera les hablaba a los otros por sobrenombres, “Prono” era una alegría impresiónate desde que llegaba hasta que se iba, pero cuando había que trabajar lo hacían con mucha responsabilidad, entonces a esos porteros les aprendí mucho, el profesionalismo, ver porteros con tanto recorrido y ver que llegaban temprano a hacer gimnasio, entonces uno quería hacer lo mismo que ellos, aun viviendo lejos llegaba temprano, en las concentraciones cuando iba de suplente les preguntaba de todo”.

En el trabajo como en el deporte, normalmente la vida pone grandes amigos y personas de las cuales se aprende y se entabla una gran amistad, estar en el equipo dorado para Arled no fue la excepción: “Un gran referente y amigo para mi es “Rufay” (Robinson Zapata), él se acercó mucho más que todos, precisamente debuté cuando él estaba en Águilas Doradas, se lesionó en un partido contra Deportes Tolima, en ese mismo juego el “Prono” Velásquez también tuvo un problema muscular y al siguiente partido era contra el Cúcuta Deportivo de visitante, allá ganamos 1 x 0, esa semana se sentían los nervios impresionantes, entrenábamos la pelota quieta con el profesor Hernán Torres, pero los compañeros me respaldaban muchísimo, Robinson aparte de ser compañero de trabajo, siempre era pendiente aconsejándome, se adentró mucho en mi familia, conoció a mi papá, a mi mamá y a mi hermana, lo queremos mucho y él quiere mucho a mi familia. De él aprendí mucho y sigo aprendiendo de él y más que todo por la humildad, un arquero que estuvo en Europa, que jugó Champions League, arquero de Selección Colombia hasta hace poco y que es de los mejores de Colombia, con la humildad con que me trataba, un amigo de toda la vida, él me decía incluso en los ejercicios que me hiciera de primero, el entrenador le preguntaba que porqué y el respondía que de mí también se podía aprender, entonces me motivó muchísimo”.

Debutó el 8 de abril de 2012, para Arled ese año le representó varias oportunidades:  “Jugué algunos partidos más, Copa, Liga contra Medellín, jugué más partidos de Copa, se fue Hernán Torres, llegó Leones Álvarez y “Prono” pasó a ser entrenador de arqueros, llegó Kevin Piedrahíta el otro portero, luego se fue Leonel y vino Jorge Luis Bernal, con Bernal tapé cuadrangulares finales de Liga, fue con quién más tuve partidos a quien también le agradezco por las oportunidades que me dio, todos los técnicos siempre me dieron visto bueno y el espaldarazo para que jugara”.

Su salida de Águilas y llegada por primera vez a Leones F.C para jugar casi todo el año: “Para el 2013 estuve lesionado del tobillo, llegaría entonces David González, estaba el argentino Oswaldo Cabral, entonces las posibilidades estaban muy cortas, tantos años de tercer portero, se van adquiriendo otras aspiraciones, hablé con los directivos, les pregunté si había otra posibilidad para mí, me dijeron que no y que si encontraba otra posibilidad lo hiciera, entonces me entregaron los papeles sin ningún inconveniente y tuve la oportunidad de ir a Deportivo Rionegro (Hoy Leones), cuando el equipo estaba en Bello, allí me probé y me fue bien gracias a Dios, entrenaba con ese tobillo castigadísimo pero me fui recuperando, el que me ayudó mucho fue Mauricio Restrepo que estuvo en Águilas y ahora está en La Equidad, me fue bien y me inscribieron. Para mí fue el año que más ha marcado mi carrera deportiva, porque fue un año en el que tapé casi 50 partidos, tapé todo el año, En el Torneo, jugamos finales del primer semestre, finales del segundo semestre, jugamos la final del segundo semestre con Deportes Quindío y la perdimos. Estaban los mismos directivos, Don Carlos, Don Jorge, todos ellos”.

Su primera experiencia internacional no fue la más soñada: “En el 2015 me fui a jugar a Ecuador a un equipo de la Primera B, al Manta F.C, me fui muy ilusionado para jugar en el extranjero, me afectó un poco que hubo mucho cambio de técnico allá, entonces los gustos son muy diferentes. Para el primer semestre no atajé, para el segundo llegó un técnico costarricense y me dio la oportunidad, comencé tapando, se lesionó el primer arquero y empecé a tapar, me fue muy bien el primer partido donde ganamos 2 x 0, en el segundo quedamos 1 x 1 y tapé penal, en ese partido tuve una luxación muy fuerte y estuve tres meses lesionado, no me recuperé bien, entonces no me renovaron contrato y me vine en ese mismo año 2016. Para enero estaba sin equipo y no estaba bien del hombro, me tocó recuperarme solo y me vine a probar a Leones F.C, en ese momento los profes quisieron dejar a Augusto Flórez y no se dio la oportunidad. Pasé cuatro meses en terapia, era muy complicado, prácticamente me tenían que operar, pero las cosas suceden por Dios, a punto de terapia me recuperé, para mitad de año comencé a entrenar con la agremiación, Asociación de Futbolistas sin Contrato de Acolfutpro, el equipo de aquí de Medellín, (hay otro en Cali), para los profesionales que han estado sin equipos se entrena allá, es un nivel bueno porque son puros jugadores profesionales que están sin equipo. Con ellos se entrena todos los días, el profe era Carlos “Ganiza” Ortíz, aún lo es, buscábamos amistosos con equipos: Jaguares, los equipos de liga, entonces nos manteníamos en competencia, se mantenía el ciclo de entrenamiento diario semanal, mínimo una práctica de fútbol semanal”.

Sin embrago no tener competencia, le causaba tristeza y le traía los mejores recuerdos a su memoria: “Es muy duro estar sin equipo, se aprende a valorar muchas cosas, porque llega uno a la casa y ve partidos por todas partes y quisiera uno estar ahí, se acuerda uno de las lesiones y la buena época que tuvo en el equipo en el 2014 y quisiera uno volver ahí, entonces es muy duro, ahí no hay competencia con nadie, hay competencia con uno mismo”.

Llega la segunda oportunidad en el equipo felino y de nuevo la ilusión de volver a figurar: “Me fue mucho mejor en los entrenamientos y ya estaba completamente recuperado del hombro, entonces gracias a Dios se dio la oportunidad de firmar el contrato, comencé como titular contra Valledupar que se perdió 1 x 0, fuimos a Popayán perdimos 2 x 0 y el equipo no se encontraba, para el tercer juego el profe buscando el equipo ideal hizo cambios y el onceno empezó  subir el nivel, ahí estuve segundo y comencé a tapar en la Copa Águila, se seguía trabajando bien, con la misma ilusión de estar de nuevo en el equipo, otra vez volví  subir el nivel, Cristian Arroyabe tuvo una lesión en el dedo, entonces se me dio la oportunidad y gracias a Dios la aproveché”.

Llegar a Itagüí lo subió muchísimo anímicamente, era regresar a una cancha donde diseminó sus primeros sueños: “El mero hecho de estar en la ciudad de donde uno es, de llegar siempre todos los días después del entrenamiento a saludar a la familia, antes de salir a entrenar despedirse del papá y la mamá, o de estar con la familia es una motivación muy grande, entonces, cuando pisaba esta cancha me sentía evolucionado a cuando entrenaba aquí años atrás que era un niño, una ilusión muy grande volver a este estadio en estas instancias, compitiendo con mucha más experiencia, pensando en cosas más grandes, mucho más maduro”.

Como cualquier integrante del equipo felino, también sintió lo difícil que fue la eliminación en los Play Offs: “El comienzo del campeonato fue difícil pero luego se venía muy bien, entonces como enfrentábamos a los otros rivales nos ilusionamos mucho, estuvo muy apretada la clasificación al final, pero aun así clasificamos y más nos ilusionamos, no estábamos ilusionados con la semifinal, la ilusión era ser campeones, entonces de este año ha sido lo más difícil, la eliminación con Real Santander”.

Su referente mundial ha sido su admiración por algo muy particular: “Desde pequeño admiraba a Iker Casillas, porque muchas veces cuando uno no es de mucha estatura (mido 1.80 mts), siempre le dicen a uno cuánto mide, Iker siempre fue el mejor del mundo hasta hace muy poco, yo admiraba eso de él, no era alto y era el mejor”.

Anécdotas                               

“A mí nunca se me olvida el partido que tuve en el Atanasio contra el Atlético Nacional jugando con Águilas Doradas, porque yo tenía dos arqueros muy buenos por delante, estábamos con Jorge Luis Bernal y nunca me esperé que a raíz de alguna lesión de ellos fuera a tapar, solo porque había tenido un muy nivel en la Copa Águila, en cuadrangulares finales siendo tan joven y teniendo arqueros de tanta experiencia al lado mío me iban a poner en finales, contra todos los de Nacional, estaban Magnelly, Armani, Stefan Medina, estaba Fernando Uribe, Juan Pablo Ángel y el estadio lleno en plenos cuadrangulares finales, no se me olvida el cantar los himnos viendo a mi familia en la tribuna, ganamos 2 x 1, eso fue la motivación más grande”.

Arled en pocas palabras

La familia Murillo Giraldo: Bendición.

Llegar a Itagüí: Motivación.

El Cuerpo Técnico: Confianza.

Un amigo en el equipo: Diego Sánchez.

La visión de su Futuro: Consolidación.

Al final de la charla, el gran portero así como llegó al encuentro con el redactor, se despide sencillo, agradecido por la nota: “Gracias porque lo que ud hace es una motivación para seguir trabajando cada día más”.  

Por: Alfonso Ramírez Jaramillo

Publicado el: 2017-06-22

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