“La enfermedad, la pobreza, la miseria, es porque no sabemos perdonar” Leo Dan

Leo Dan es considerado uno de los cantautores más importantes de Latino América. Su música ha conquistado el corazón de todos los países de habla hispana.

Leopoldo Dante Tévez Coronel, mejor conocido como Leo Dan, nació el 22 de Marzo de 1942 en Atamisqui, un pueblito en la provincia de Santiago del Estero, Argentina.

Su primer gran éxito “Celia”, llega a los primeros lugares en los rankings de popularidad a la semana de haber salido al mercado. Le siguen éxitos como “Fanny”, “Como te extraño mi amor”, “Estelita”, “Libre solterito y sin nadie”, “Santiago querido”, “Que tiene la niña”, “Por un caminito”, “Solo una vez”, y muchos más.

En la actualidad reside en Miami junto a su hermosa familia, desde donde continua grabando, componiendo y presentándose por toda latino América, Estados Unidos, Australia, Europa, y Canadá.

¿Cuál es el éxito con el que se siente más identificado?

“Yo en realidad todavía no me doy cuenta que soy artista, que soy cantante, porque nunca le di importancia a mi carrera. Siempre fui un bohemio, un descuidado… si no hubiera encontrado a la mujer que encontré, quizás estaría durmiendo bajo un puente”.

¿A qué edad se casó?

“A los 24 años, recién cumplidos”.

A esa edad, usted estaba en la cumbre del éxito.

“Si, los 20 ya había triunfado, a los 24 era número uno en todos lados”.

¿Cómo pudo mantener un matrimonio estable, rodeado de tanta fama?

“Jesucristo, porque cuando me casé el Señor me llamó a un encuentro con él, yo no quería asistir a ese encuentro, porque era viernes, sábado y domingo y esos días, yo trabajaba mucho, pero como quiera asistí. Después El Señor me tuvo dos años sin trabajar, y me enseñó que no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, bueno así lo entiendo yo. Mi vida ha sido esa, conocí a Jesucristo y mi mujer también conoció a Jesucristo; eso fue lo que nos ayudó mucho, tenemos un matrimonio cristiano. No somos millonarios, pero nos sentimos bendecidos”.

Usted se presenta en lugares pequeños comparados con los grandes escenarios en los que se presentaba en los 70’s, ¿Cómo se siente al respecto?

“Hay días que canto en grandes escenarios, otros canto para 50 ó 100 personas yo no tengo problema, yo lo que quiero es llevar la palabra (de Dios). Yo tuve la suerte de recibir un mensaje de Nuestro Señor Jesucristo y yo interpreté que eso era para ir a predicar. El mensaje decía:

“Tú eres uno de mis elegidos, yo quiero que utilices tus canciones para conquistar almas para el Señor”. Empecé a predicar en las discotecas y en todos lados, al principio me iba mal porque yo creía que era el Papa o Billy Graham, entonces me salía un poco y la gente me gritaba ‘ya canta’ y yo le dije –Señor, me da la impresión de que yo no interpreté bien el mensaje, dame una prueba para que yo sepa qué predicar y de qué manera-. Fui a cantar a un lugar y prediqué sencillamente. Vino un joven y me dijo ‘Leo, soy un hombre nuevo’, me tocó el hombro y le digo, hombre te felicito, y me dijo ‘yo hoy vine a suicidarme, vine a emborracharme, a tomar fuerzas, porque yo ya no quería vivir más y cuando escuché la palabra de Jesucristo yo sentí un rechazo a lo que estaba haciendo”. Ahí me di cuenta que el Señor quería que yo predicara porque yo le pedí una respuesta y Él me la dio. Ahora ya sé cómo predicar en los lugares donde los curas, los sacerdotes, los evangelistas no pueden predicar, porque es muy difícil, pero ahí yo siembro mi semillita”.

¿Cómo la recibe la gente?

“¡Genial, genial! es más, hay gente que me dice que se han sanado, en realidad la enfermedad, la pobreza, la miseria, es porque no sabemos perdonar, ahí está el problema. La gente tiene que liberarse del pecado, y Jesucristo es el único que perdona y que limpia y que lava y te dice, ‘Ven a mí que yo estoy esperándote, el que viene a mí no lo rechazo’. Y ese es el mensaje que quiero predicar”.

¿Ha pensado en establecerse, predicar en una Iglesia?

“Yo quería retirarme, pero el mensaje fue muy interesante, claro, sencillo y simple, yo voy a predicar siempre, yo sé que no soy perfecto, pero Dios me ha dado un don de sanación y a través de la oración podemos llegar a tanta gente y ver los resultados”.

¿En algún momento la Iglesia lo rechazó por ser artista?
“Yo no pertenezco a ninguna iglesia, pertenezco al mensaje de Jesucristo. Que no hagamos daño a nadie, que tratemos de ayudar al necesitado y que vayamos por el mundo predicando su palabra y que aceptemos a Jesucristo. Ahora me meto en el mundo y sé que no me puedo quemar. He andado con miles de personas que me han ofrecido droga o participar en cosas que sé que no son gratas a los ojos de Dios y no”.

¿Ha compartido su fe con otros famosos?

“¡Seguro!, San Agustín decía que no es necesario hablar si no con el ejemplo. Y cuando estás en rueda de amigos lo primero que comentas es lo que Jesucristo ha hecho en la vida de uno. Es una maravilla cómo Jesucristo ha usado artistas, futbolistas, deportistas, a los borrachos, a todos”.

Háblenos un poco sobre su libro “Un pequeño grito de fe”

“Yo conocí a una señora en México que se llamaba Pachita, ella tenía un don de sanación a nivel sobre natural; era como un chamán, una curandera, hacía cosas increíbles, y la gente venía desde Argentina a verla porque decían que hacia operaciones milagrosas. De alguna manera me involucraron con ella y decían -Leo Dan cura- me hicieron fama de curandero y en respuesta a eso, escribí este libro, diciéndoles que la oración es muy poderosa, hablando de la experiencia que yo tenía con Jesucristo”.

¿Piensa escribir otro libro?

“Me encantaría que Nico (hijo menor) hiciera le historia de la vida de Leo Dan, porque creo que es interesante saber de dónde vengo, a donde llegué y las cosas que me han pasado, sobre todo con el don de sanación que Dios me ha dado y las cosas extraordinarias que Dios ha hecho con la oración, a los que creen en él. Nico lo está escribiendo, está recopilando las anécdotas y lo que la gente cuenta y lo que yo le voy contando”.

¿Qué opina de los temas musicales que ahora cantan los jóvenes?

“Todo es válido, todo sirve, los jóvenes tienen un espíritu nuevo, un espíritu de posibilidades que no hemos tenido nosotros. Ellos ven el mundo desde otra perspectiva, van el Internet y todo eso. Hay que guiarlos, porque así como la tecnología es buena, también es mala, para hacer daño, para perderse en el camino, los padres tenemos que estar muy pendientes de nuestros hijos”.

¿Qué le gustaría decirle a su esposa por medio de estas líneas?

“Que la quiero mucho y que siempre la llevo en mi corazón. ¡Marietta no sabes lo feliz que soy!… le hice tantas canciones a mi mujer”.

¿Y a los lectores?

“Lo único que les puedo decir de lo que yo aprendí, es que no tengan miedo, el miedo es lo que detiene las cosas, es lo que no nos deja avanzar. Debemos de pensar en la economía que Dios nos dice en el Padre Nuestro, hay que vivir el día de hoy, si usted obedece al Señor es imposible que ande en miseria o ande en enfermedad. Nos enfermamos por glotones, por querer más, por pretender más, no dormimos bien, descuidamos a la familia. Hay que creer y obedecer. La verdadera felicidad no está en la abundancia de los bienes que uno posee, si no en la belleza de las cosas simples de la vida”.

Nico Dan, acompaña a su padre en sus presentaciones y aprovechamos para preguntarle lo que representa su padre para él, a lo que contestó:

“¡Tantas cosas!… yo creo que dependiendo de la edad y cómo uno va madurando, la figura del padre va presentando distintas facetas, amistad, guía; mi papá aparte de ser mi papi, es mi mejor amigo. Hemos viajado mucho juntos, y compartido muchas cosas y seguimos en el camino”.

Nico Dan, ya tiene su primera producción y nos explica por qué quiere seguir los pasos de su padre.

“Uno se enamora un poco de la vida del artista, porque rompe todas las monotonías, y es una vida muy basada en el arte, que de pronto es una religión bien interesante, porque es un viaje de autodescubrimiento”. Añadió.

Por: Alfonso Ramírez Jaramillo

Publicado el: 2016-11-16

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